” Hace poco se murió un amigo en La Plata porque lo pisó una bicicleta... ¡una bicicleta! Se dio un mal golpe y se murió. Así que es muy relativo el tema de la muerte. El otro día me caí de la moto en el Autódromo, a 160 km por hora, y no me hice nada. El rock y la velocidad son cosas peligrosas, pero ya lo tengo asumido y soy consciente de eso”. Pappo decía eso el 22 de octubre de 2003, asumiendo que su pasión por la velocidad era un juego peligroso. Han pasado seis años desde que la guitarra de Norberto “Pappo” Napolitano dejó de sonar. Fue la madrugada del 24 de febrero de 2005, cuando en la ruta 5 hacia la localidad de Luján las motos del grandioso guitarrista y su hijo se tocaron. Pappo tuvo una muerte instantánea. Sus fans y amigos lo siguen llorando, pero “el Carpo” no murió, sólo se fue a tocar un rato con Jimi Hendrix y Albert King.
Robusto de pelo largo y enrulado, voz ronca castigada por tanto cigarrillo y alcohol. Panzón amante de las pastas y el asado. Sincero y frontal. Norberto “Pappo” Napolitano fue un hombre que no tuvo pelos en la lengua y que al morir dejó un gran vacio en el rock nacional. Desde pequeño, Pappo se acercó a la música gracias a su hermana que tocaba el piano. Sus primeros ídolos fueron Beethoven y Mozart. Luego de varios años se enamoró del rock and roll de la mano de Little Richard. Sin embargo, necesitó pasar por varias bandas como Los Abuelos de la Nada y Los Gatos, para alcanzar su merecido reconocimiento. Alentado por Jorge Álvarez, productor de Music Hall, Pappo decide formar “Pappo’s Blues” banda que lo instaló como un verdadero ícono del rock nacional. Acompañado de David Lebon en bajo y Black Amaya en batería, Pappo’s Blues grabó nueve discos de estudio, en lo que se pueden escuchar temas como, “El viejo”, “El hombre suburbano”, “Desconfío de la vida”, “Blues de Santa Fe”, “Sucio y desprolijo”, entre otros tantos éxitos.
A pesar de su aspecto, “El carpo” era un hombre gracioso y de buen corazón. “Era un nene grande. Tenía su carácter, mejor que no se enojara. Era una persona que tenía una chispa. Tenía mucho carisma, nunca te aburrías con él”, decía su hermana Liliana en un entrevista para un especial de televisión.
Sin embargo, Héctor Starc amigo de la infancia confesó en la misma entrevista: “Yo era amigo de Norberto Napolitano, no de Pappo. Pappo era otra cosa, era para la gente, las minitas, la noche y Norberto Napolitano era otra persona. Creo que Pappo mató a Norberto Napolitano”.
A pesar de su personalidad, su aspecto y sus acciones. A pesar de haber tenido dos caras. Una, ese tipo frío, directo y de pocas pulgas. La otra, un tipo comprensivo, gracioso y cariñoso. A pesar de todo, Norberto Aníbal Napolitano no solo dejó un fantástico legado musical, sino también un hermoso recuerdo de un hombre que nunca se vendió, que siempre fue de frente y que jamás dejó de amar el rock y el blues.

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